Qué esperar de la primera sesión
Ajustando expectativas
Muchas personas sienten nervios o incluso vergüenza antes de acudir por primera vez al psicólogo. La incertidumbre sobre qué se va a hablar, cómo será el terapeuta o si “hay suficiente motivo” para ir puede generar dudas y resistencia. Es normal: abrirse sobre uno mismo a un desconocido no siempre resulta fácil.
En una primera sesión no se busca una solución inmediata, sino conocerte. El objetivo es comprender tu situación, cómo te afecta, tu historia y qué esperas del proceso. El psicólogo preguntará sobre tus motivos de consulta, tus emociones, tu contexto personal y aquello que te preocupa. No hay respuestas correctas ni incorrectas, solo un espacio seguro para empezar a ordenar lo que traes contigo y desde ahí poco a poco ir trabajando.
Desde la psicología hablamos de la importancia de la alianza terapéutica: la confianza que se crea entre paciente y terapeuta. Este vínculo profesional es uno de los mejores predictores del éxito de la terapia y se empieza a crear en esa primera sesión. Se trata de ver si te sientes escuchado, comprendido y cómodo para trabajar en equipo.
Cada persona avanza a su ritmo, pero la primera sesión suele dar un primer alivio: poner en palabras lo que llevabas dentro, con alguien que te escucha sin juicios para poder ayudarte de forma profesional en tu cambio.
Si estás pensando en dar ese paso, recuerda: no necesitas tenerlo todo claro para empezar. La terapia se construye poco a poco y el primer encuentro es solo la puerta de entrada.
Si quieres iniciar este camino, estaré encantado de acompañarte.
¿Dónde estoy?
¿Me he dejado a un lado… aunque mi relación sea sana?
A veces, sumidos en el cambio de rutinas y hábitos que supone el inicio de una relación podemos tender a dejar de lado personas y actividades que configuran nuestra individualidad. El aislamiento emocional no tiene por qué venir precedido de grandes discusiones o relaciones poco saludables. Es un proceso que llega en silencio: dejas de quedar con ciertas personas; dejas de responder mensajes; de hacer planes por tu cuenta… te acomodas en lo que tienes más a mano.
Hay veces en las que vamos instalando una serie de hábitos en los que, sin darnos cuenta, nuestra vida da un cambio de 180º y, cuando pasa esa primera fase de enamoramiento, se puede añorar esa individualidad que configuraba nuestra vida anterior. Es en ese momento cuando es difícil volver atrás porque ello supone deshacer hábitos que ya se han instalado, dinámicas, rutinas que incluyen a otra persona que no tiene por qué estar en tu mismo punto o situación. Y eso puede derivar en conflicto o confrontación, algo que no nos suele gustar.
Pero, ¿cuál es el precio de no compartir y expresar tus necesidades? ¿Cuál es la consecuencia de evitar esas conversaciones incómodas?
Con el tiempo, evitar deteriora la comunicación con tu pareja y te aísla de tu entorno seguro.
Es más cómodo ignorar que confrontar. Más sencillo dejarse llevar por la rutina que sostener conversaciones incómodas. Sin embargo, tomar conciencia de si te estás atendiendo o no es un acto de responsabilidad contigo mismo/a y con tu pareja. ¿Pero, cómo sé si me estoy dando de lado?
Señales de aislamiento que pueden pasar desapercibidas:
Te comunicas más por mensajes que en persona con personas importantes para ti.
Te cuesta decir “no” a planes con tu pareja aunque no tengas ganas por complacer o agradar.
Empiezas a cancelar planes con amistades "por inercia” aunque en el fondo te apetezca asistir.
Sientes una desconexión emocional con tu círculo cercano.
Y no, esto no siempre significa que tu relación no sea saludable. A veces solo refleja que has dejado de elegirte también fuera de la pareja.
¿Qué podemos hacer ante una situación así?
Recuperar espacios individuales sin culpa.
Hazte preguntas incómodas: ¿Qué partes de mí estoy dejando fuera de esta relación?
Revisa si estás evitando o afrontando determinadas situaciones.
Recuerda: el amor sano no aísla, acompaña sin absorber.
"No se trata de alejarte de tu pareja, sino de volver a acercarte a ti."
¿Te has sentido así alguna vez?